Del 27 al 31 de enero, Roma fue sede de la reunión anual del Consejo Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa (RMOP), obra pontificia confiada a la Compañía de Jesús.
Compuesto por los siete Coordinadores Continentales y acompañado por el Equipo de Dirección Internacional y el Equipo Ejecutivo, el Consejo se reunió para revisar la situación de la Red en los distintos países del mundo y definir las líneas prioritarias de acción para 2026.
Los Coordinadores Continentales, que representan Asia Meridional, Europa, África, Asia-Pacífico, América Latina y el Caribe, y América del Norte, desempeñan una responsabilidad pastoral clave: acompañar a los Directores Nacionales y promover espacios de comunicación, colaboración y misión compartida en sus respectivas regiones. El encuentro ofreció una ocasión privilegiada para compartir experiencias concretas, identificar desafíos y reforzar una visión global común de esta red mundial de oración.
Junto al Consejo, participaron en diversas sesiones de trabajo los miembros del Equipo de Dirección Internacional, el Director, P. Cristóbal Fones SJ, y los Vice-Directores, Bettina Raed y el P. Miguel Melo SJ, así como miembros del Equipo Ejecutivo Internacional responsables de la administración, la comunicación y las finanzas. Juntos reflexionaron sobre cómo servir mejor la vida de la RMOP presente en cada país como obra pontificia, asegurando al mismo tiempo una coordinación coherente a través de la Fundación Vaticana, que ofrece el marco jurídico de la Oficina Internacional con sede en Roma y de su equipo global.
El corazón espiritual y simbólico de la semana tuvo lugar en la mañana del 30 de enero, cuando el Papa León XIV recibió a los miembros del Consejo Internacional, del Equipo Ejecutivo, del Consejo de Administración, así como a benefactores y amigos de la Fundación. El encuentro, celebrado a primera hora de la mañana, estuvo marcado por un profundo clima de cercanía y aliento.
Desde el inicio, el tono del Papa fue cálido y personal. “Buenos días y bienvenidos a todos. Me alegra encontrarme con ustedes y les agradezco su servicio al Pueblo de Dios”, dijo, antes de saludar personalmente a cada uno de los presentes. Este gesto atento y cercano –que incluyó un saludo individual– fue vivido como un signo concreto de su proximidad pastoral y de su gratitud por el servicio realizado.
En su discurso, el Papa León XIV reafirmó con fuerza la misión central de la Red Mundial de Oración del Papa: formar parte integrante de la vida evangelizadora de la Iglesia a través de la oración. Al referirse a las intenciones mensuales, que fueron publicados ese mismo día para el 2027, y son confiadas por él y por sus predecesores, expresó su agradecimiento por el trabajo de difusión llevado a cabo por la Red, que alcanza a “decenas de millones de personas” que cada día presentan ante Dios las necesidades de la humanidad y de la Iglesia. “Esta oración –subrayó– no es externa a la acción evangelizadora del Cuerpo de Cristo, sino una parte integral de ella.”
Enraizada en la espiritualidad del Corazón de Jesús, la Red fue animada a seguir ayudando a los bautizados a descubrir una relación más íntima con Cristo. El Papa destacó «El Camino del Corazón» como un valioso itinerario formativo, capaz de guiar a los creyentes para vivir esta espiritualidad de manera concreta en la vida cotidiana, creciendo como «amigos y apóstoles de Cristo”.
Un acento central del mensaje del Papa fue la invitación a ampliar la participación en la Red. Animó a fortalecer un mayor sentido de pertenencia dentro de esta comunidad global que une culturas, lenguas y carismas en una única misión de compasión. En este contexto, el Papa León XIV puso una atención particular en los jóvenes.
“Es especialmente importante invitar a los jóvenes a participar”, afirmó, señalándolos como “la nueva generación de intercesores por las necesidades del mundo entero”. Reconociendo la profunda búsqueda espiritual presente en muchos corazones jóvenes hoy, el Papa subrayó que muchos buscan «una relación más profunda y personal con Jesús resucitado». En este sentido, destacó el Movimiento Eucarístico Juvenil (MEJ) como “un camino particularmente fecundo” para ayudar a los jóvenes a crecer en intimidad con el Señor y a convertirse en participantes activos de la oración de la Iglesia.
El encuentro concluyó con palabras de sincero aliento. El Papa León XIV agradeció a todos los presentes su compromiso en promover la oración por las intenciones del Papa en todo el mundo y los animó a continuar esta misión “con un espíritu alegre”. A continuación, impartió su Bendición Apostólica, extendiéndola a sus seres queridos y a todos los miembros de la Red en el mundo entero.
Para los participantes, el encuentro no fue solo un momento de confirmación en la misión, sino también una llamada renovada a servir a la Iglesia como una red viva de oración, cercana al Papa, atenta a las heridas del mundo y abierta a las nuevas generaciones que desean caminar con Cristo resucitado.


(Con información de Jesuits Global)