El viernes 31 de julio, celebramos la Fiesta de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, con una Eucaristía realizada en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima en Miraflores.
La Misa fue presidida por Mons. Alfredo Vizcarra SJ, Arzobispo de Trujillo, y concelebrada por el Cardenal Pedro Barreto SJ, Arzobispo emérito de Huancayo; el P. Victor Hugo Miranda SJ, Superior Provincial de los Jesuitas del Perú; el P. Rafael Garrido SJ, presidente de la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe – CPAL; el P. Edwin Vásquez SJ, párroco de Fátima, entre otros jesuitas que residen dentro y fuera de Lima.
Participaron de esta celebración colaboradores, amigos y miembros de las diversas comunidades parroquiales de San Pedro (Cercado de Lima), La Virgen de Nazaret (El Agustino) y Fátima (Miraflores).
La homilía estuvo a cargo de Mons. Vizcarra, quien recordó que la experiencia de San Ignacio nace del encuentro con un Dios que «seduce» por la fuerza de su amor y llama a responder con una entrega total. Inspirado en el Evangelio del día, invitó a los presentes a preguntarse qué los convenció de seguir a Jesús y cómo ese amor continúa sosteniendo la vocación y la misión de quienes caminamos desde la Espiritualidad Ignaciana.
A partir de una experiencia en una comunidad del Chad, en África, invitó a reconocer la dignidad y el valor de todos los pueblos, promoviendo una cultura del encuentro que respete sus saberes, fortalezca su capacidad de decisión y favorezca un desarrollo verdaderamente humano e inclusivo.
En la parte final de la homilía, animó a los fieles a asumir la responsabilidad personal y comunitaria de construir una sociedad más fraterna, haciendo eco de las propuestas del Santo Padre para el tiempo presente: desarmar las palabras, construir la paz desde la justicia, mirar la realidad desde las víctimas, cultivar un sano realismo y fortalecer el diálogo.
La celebración concluyó con una invitación a dejarse transformar continuamente por el amor de Dios y «que ese amor siga siendo la misma fuente que nos libera, que nos limpia, que nos quita la sed, que nos apacigua y que nos permite vivir amando a Dios en todo y a todo en Dios», indicó el celebrante.
Finalmente, el P. Provincial Victor Hugo Miranda SJ agradeció la presencia de todos los participantes, así como a sus compañeros jesuitas y toda la familia ignaciana. Recordó que la fiesta de San Ignacio es, de algún modo, la «fiesta de la ignacianidad» y representa un espacio de alegría que nos permite volver a las fuentes fundamentales de nuestra espiritualidad.
Luego de la Eucaristía, los asistentes fueron invitados a pasar al salón parroquial para un compartir fraterno.
Mira el album de fotos en Flickr aquí




