El 31 de julio de 1956, en una reunión en la que se conmemoraba el 400° aniversario de la muerte de San Ignacio de Loyola, un grupo de antiguos alumnos de colegios y universidades jesuitas redactaron los estatutos de una organización cuyo objetivo era ayudarles a armonizar sus acciones con las de la Compañía de Jesús. A lo largo de las décadas siguientes, la idea creció, convirtiéndose poco a poco en lo que hoy se conoce como la World Union of Jesuit Alumni – WUJA (Unión Mundial de Antiguos Alumnos de la Compañía de Jesús).

Hoy, en Yogyakarta (Indonesia), el P. General Arturo Sosa SJ pronunció un apasionado discurso en el XI Congreso de la WUJA para suscitar el debate y el discernimiento en el seno de esta organización que celebra su 70° aniversario. De manera especial, invitó a los participantes a realizar los Ejercicios Espirituales de San Ignacio en alguna de las modalidades en que se ofrecen hoy en día en todo el mundo.

Haciendo hincapié en la importancia de estar “Unidos en el Espíritu” y “Liderar con Propósito”, el Padre General retó a los antiguos alumnos a soñar a lo grande: a ir más allá de la nostalgia hacia un futuro guiado por las Preferencias Apostólicas Universales, la misión encomendada a los jesuitas por el Papa Francisco en 2019. Enmarcó ese reto en lo planteado por el Papa León XIV durante su exhortación a los participantes de la Reunión de Superiores Mayores celebrada el año pasado en Roma: ser constantemente una Compañía de Jesús “en las fronteras”. A continuación, pidió a la WUJA que colaborara con la Compañía, como compañeros en la misión, para abordar temas candentes como la inteligencia artificial, la promoción del bien común, la escucha de los jóvenes y la protección de la dignidad humana en una era que los reduce a datos y métricas de eficiencia.

El Padre General concluyó su discurso con un llamamiento a la WUJA para que trabaje, codo con codo, con los jesuitas y sus ministerios en todo el mundo en su labor de reunir a personas de buena voluntad más allá de las fronteras políticas, geográficas y étnicas para formar “hombres y mujeres para los demás”. Con sus llamamientos a la colaboración, la sinodalidad y el acompañamiento, el Padre General ha dejado claro a los antiguos alumnos y a las antiguas alumnas de la WUJA que los ha llamado a la misión, y los ha animado a responder hoy como siempre lo han hecho en el pasado.

(Con informción de Jesuits Global