El P. Luis Herrera SJ asumió recientemente la dirección de Servicios Educativos El Agustino (SEA), centro social de la Compañía de Jesús que, desde 1978, acompaña procesos de organización y desarrollo comunitario en el distrito.
“El Agustino es parte de mi vida”, afirma al recordar que llegó por primera vez al distrito en 1976, cuando tenía 17 años y aún no había ingresado a la Compañía de Jesús. Junto con otros jóvenes comenzó a colaborar los fines de semana en la misión de los jesuitas en la zona, antes incluso de la fundación de SEA. Años después regresó como jesuita en formación para realizar su etapa de magisterio en la Parroquia Virgen de Nazaret.
Nacido en Arequipa en 1958, el P. Herrera ingresó a la Compañía de Jesús a los 20 años y fue ordenado sacerdote en 1988. Gran parte de su trayectoria apostólica ha estado vinculada al trabajo pastoral y social, especialmente en Quispicanchi, Cusco, donde fue párroco, superior de la comunidad jesuita de Urcos y director del Centro de Capacitación Agro Industrial Jesús Obrero (CCAIJO). También ha sido Delegado del Sector de Justicia Social y Ecología de la Provincia Jesuita del Perú.
Su recorrido incluye también el apostolado intelectual. Es doctor en Teología por la Facultad Jesuita de Filosofía y Teología (FAJE) de Belo Horizonte, Brasil, donde fue profesor e investigador. A partir de su trayectoria, él destaca la relación de doble vía entre la academia y los centros sociales: mientras la primera aporta herramientas para comprender la realidad, los centros contribuyen a la reflexión desde su experiencia directa en los territorios.
Tras distintas misiones en Ayacucho, Cuba y Lima, en 2025 fue destinado nuevamente a la comunidad Virgen de Nazaret en El Agustino. Atento a los procesos sociales y culturales, reconoce los cambios del distrito, pero también la permanencia de prácticas vinculadas a sus raíces migrantes. “Hay todavía un ADN andino muy fuerte”, señala, el cual se expresa no solo en la religiosidad popular, sino también en las formas de organización y colaboración.
En esta nueva etapa, SEA continúa su trabajo junto a organizaciones y vecinos a través de iniciativas vinculadas a la participación ciudadana, las escuelas sociodeportivas, las microfinanzas, la agricultura urbana y la recuperación de espacios públicos. Con ello, busca también fortalecer su incidencia pública y política en el distrito.
Para Lucho Herrera, estas acciones expresan el sentido de la presencia de los centros sociales jesuitas en los territorios. “Los centros sociales son anclas de la misión de la Compañía en su dimensión social”, señala al destacar su contribución a la misión de reconciliación, la promoción de la justicia, el cuidado ambiental y el acompañamiento de las poblaciones más vulnerables.
De cara a los próximos años, uno de los horizontes será fortalecer la perspectiva de ecología integral dentro del trabajo de SEA, a partir de experiencias que ya promueven la agricultura urbana, la recuperación de espacios verdes y entornos más habitables.
Al iniciar esta nueva misión, el P. Herrera expresa su deseo de que SEA “siga siendo un rayo de esperanza, de luz y de propuesta para El Agustino” y que continúe siendo un actor social confiable, que impacte en las poblaciones más vulnerables y esté comprometido con el cuidado de la casa común.