Después de diez días en Salamanca (España), más de cien facilitadores de procesos de discernimiento común, entre ellos el P. José Luis Gordillo SJ, Delegado del Sector Pastoral de los Jesuitas del Perú, concluyeron la reunión inaugural «Iluminar el Camino» ( Ignite the way), encuentro que responde a la primera etapa del proyecto de 3 años propuesto por el P. General de la Compañía de Jesús para contribuir al proceso de sinodalidad en la Iglesia.
Del 23 de noviembre al 3 de diciembre, los participantes – jesuitas, sacerdotes diocesanos, religiosas y laicos de todo el mundo – expertos que ya lideran procesos de discernimiento y que tienen experiencia en facilitación, se encontraron para compartir su experiencia y modos de proceder, con la finalidad de organizar programas de formación en sus respectivas regiones.
«Estos días han representado una significativa experiencia de aprendizaje compartido», afirmó el P. John Dardis SJ, coordinador del evento. Se ha logrado identificar, desde las diferentes perspectivas eclesiales y culturales, puntos en común en el enfoque hacia los procesos de discernimiento que los acompañan.
La reunión alcanzó su objetivo principal: identificar los elementos esenciales para un currículo que pueda ajustarse a diversos contextos culturales. Los participantes analizaron estudios de caso que abarcaban desde el discernimiento con jóvenes hasta la facilitación de Sínodos diocesanos, pasando por asistir a las congregaciones religiosas en la identificación de prioridades futuras y acompañar a las comunidades parroquiales en decisiones relevantes.
La humildad y la generosidad de espíritu en todos los miembros, así como los vínculos forjados en las prácticas del discernimiento en común, han sido los momentos más significativos de este período de aprendizaje. Estos nos ayudan a contemplar el futuro de la Iglesia y de la Compañía en diversos contextos, como un organismo que reconoce los obstáculos en la misión, el discernimiento y la planificación, y que busca reorientar su búsqueda de la voluntad de Dios.
“La riqueza de este enfoque reside en su carácter verdaderamente sinodal”, señaló el P. Roy Ragas SJ, de Filipinas, en la región de Asia-Pacífico. No se está estableciendo un modelo único desde la autoridad central. Por el contrario, se reconoce la variedad de contextos y se puede asistir a las personas en la identificación de las necesidades de sus iglesias y comunidades.
El P. General Arturo Sosa SJ, quien propuso esta iniciativa de tres años, destacó que constituye una contribución de la Compañía de Jesús al proceso sinodal de la Iglesia. En su mensaje dirigido a los participantes, manifestó que el discernimiento en común no es una técnica que deba ser dominada, es una práctica espiritual que demanda una formación del corazón. Estos facilitadores asistirán a las comunidades en el proceso de aprender a escuchar en conjunto — entre ellas y con el Espíritu — en un momento en el que dicha escucha resulta sumamente imprescindible.
De cara al futuro, el proyecto anticipa un crecimiento y desarrollo continuo. A medida que los equipos regionales adquieren experiencia durante 2026 y 2027, surgirán patrones que indiquen dónde las necesidades específicas son más apremiantes: ya sea en la capacitación, el trabajo con congregaciones religiosas o el respaldo en instituciones educativas y sociales.
Ahora nos quedan desafíos como región latinoamericana y del Caribe. A lo largo del 2026, los equipos regionales comenzarán a organizar programas de formación adaptados a las necesidades y contextos locales. La delegación de la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe -CPAL tiene una misión fundamental desde ahora.
Esta experiencia contribuirá a definir la evolución constante de la iniciativa, incluyendo, potencialmente, la identificación de centros regionales que puedan actuar como sedes para actividades de capacitación más especializadas. Contamos con las oraciones y el apoyo de todos para esta noble misión.





