El equipo coordinador del Servicio Jesuita Panamazónico (SJPAM) participó en el XII Foro Social Panamazónico (FOSPA) que se llevó a cabo en la ciudad de Puyo (Pastaza, Ecuador), del 16 al 21 de agosto. Entre los miembros del equipo se encuentra el jesuita peruano, P. Paulo Valencia, Superior de los Jesuitas en Santa María de Nieva (Condorcanqui, Amazonas) y director del centro social SAIPE.

Desde 2002, el FOSPA reúne a pueblos indígenas, afrodescendientes, comunidades locales, movimientos sociales, academia y sociedad civil de los nueve países de la cuenca amazónica con el fin de articular esfuerzos para enfrentar las actividades que amenazan a la región y garantizar los derechos de sus habitantes.

La dinámica del FOSPA consiste en dividir a los participantes en mesas de trabajo llamadas “casas”. En esta edición se eligieron cuatro temáticas: los impactos del extractivismo, la soberanía y libre determinación de los pueblos y nacionalidades indígenas, economías para la vida y justicia climática, y la violencia que enfrentan las mujeres defensoras de la Panamazonía.

A lo largo de la semana que duró el evento, los participantes construyeron distintos acuerdos que se plasmaron en la Declaración Política de Puyuk y el Plan de Acción: dos documentos que, además, guiarán las acciones hasta el próximo FOSPA que se celebrará en Mocoa, Colombia, en 2028.

En la Declaración Política de Puyuk, que se refiere al nombre originario de Puyo, exigen el reconocimiento jurídico de los territorios amazónicos como zonas de exclusión extractiva, que se reviertan las concesiones mineras y petroleras y que se elimine el uso del mercurio. También se reconoce el rol de las guardias indígenas para la protección de su territorio y el de los saberes ancestrales para impulsar economías respetuosas con el medioambiente.

En el documento, además, se denuncia el avance de las “falsas soluciones”, entre las que se mencionan los mercados de carbono, y se enfatiza la necesidad de actuar ante el deterioro de la selva. Según datos del Panel Científico por la Amazonía, difundidos en Puyo, el 18 % de la región ya ha sido deforestado y otro 38 % está degradado. Desde el foro, igualmente se alertó sobre el control territorial que está ejerciendo el crimen organizado en la cuenca, vinculado con actividades extractivas como la minería.

La elaboración del Plan de Acción constituye otro de los aspectos innovadores de esta edición. En el caso de la mesa de economía, por ejemplo, se acordó la creación de una “red de experiencias de economías transformadoras”. Hasta el momento, hay 50 organizaciones que forman parte de esta red con iniciativas que plantean alternativas a la extracción petrolera o minera y que incluyen la participación activa de mujeres y jóvenes.

Fuentes: CPAL y Diario El País