El domingo 30 de agosto, Solemnidad de Santa Rosa de Lima, se celebró la Eucaristía de ordenación episcopal y toma de posesión canónica de Mons. Juan Carlos Morante Buchhammer SJ, nuevo obispo del Vicariato Apostólico San Francisco Javier de Jaén, jurisdicción eclesial confiada a la Compañía de Jesús por la Santa Sede.
El evento tuvo lugar en la I.E. Fe y Alegría N° 22 “San Luis Gonzaga” de Jaén y congregó a obispos, sacerdotes, religiosas, agentes pastorales, representantes de las comunidades del Vicariato y numerosos fieles, quienes acompañaron con alegría y esperanza la celebración.
El rito de ordenación episcopal se realizó mediante la imposición de manos del Cardenal Pedro Barreto Jimeno SJ, Arzobispo Emérito de Huancayo; Mons. Paolo Rocco Gualtieri, Nuncio Apostólico en el Perú; y Mons. Alfredo Vizcarra Mori SJ, Arzobispo de Trujillo. Entre los concelebrantes también estuvieron otros miembros del episcopado y sacerdotes jesuitas y diocesanos, incluyendo al P. Victor Hugo Miranda SJ, Superior Provincial de los Jesuitas del Perú.
“El Señor me llama a servir a su pueblo, a esta Iglesia, para seguir caminando juntos, escuchando la voz del Espíritu, la voz de Dios que habla a través de los signos de los tiempos”, expresó Mons. Morante al final de la Misa. Asimismo, al referirse a su lema episcopal, “Jesucristo nos trae vida”, resaltó que la vida es el mayor regalo que Dios nos da y que “tenemos que protegerla, cuidarla, defenderla, luchar para que pueda seguir dando fruto entre nosotros”.
El vínculo del nuevo obispo con el Vicariato Apostólico de Jaén no es nuevo. No solo lo conoce por sus viajes como Superior Provincial de los Jesuitas del Perú entre los años 2014 y 2020, sino que en este territorio desarrolló posteriormente labores educativas como profesor y jefe de la Unidad Académica de la Escuela de Educación Superior Pedagógica Pública “Víctor Andrés Belaunde”, experiencia que le permitió conocer de cerca la realidad humana, pastoral y misionera de esta Iglesia particular.
Mons. Juan Carlos Morante inicia así su ministerio episcopal en un territorio particularmente significativo para la misión de la Iglesia, donde el anuncio del Evangelio se hace realidad en el acompañamiento cercano a las comunidades, en la formación de agentes pastorales, en la educación, en la promoción humana y en la presencia de una Iglesia que busca llegar especialmente a quienes se encuentran en las periferias geográficas y existenciales.






(Con información de Obras Misionales Pontificias del Perú y fotos de los Jesuitas del Perú)