Acogiendo el pedido del Papa Francisco de estar cercano a la Comunidad Campesina “San Juan Bautista de Catacaos” y respondiendo a una invitación hecha por los mismos comuneros, el jueves 13 de febrero, Mons. Guillermo Elías Millares, Administrador Apostólico del Arzobispado de Piura, visitó la zona denominada el Vegón, perteneciente al Caserío “Nuevo Chato Grande”, para encontrarse con ellos, manifestar su cercanía y aprecio, así como llevarles un mensaje de esperanza en medio de los problemas que los vienen afectando.

Mons. Guillermo llegó hasta el lugar acompañado del P. Francisco “Paco” Muguiro SJ, jesuita que acompaña desde hace varios años a los pobladores de esta zona que dedican sus vidas a las labores de apicultura, a la crianza de ganado ovino, caprino, vacuno y equino, así como a la agricultura a través del sembrado de cultivos de “pan llevar”, arroz y maíz, en medio del inmenso Bosque Seco Piurano, donde abundan los zapotes, faiques y el algarrobo, siendo éste último una especie protegida que ayuda a equilibrar los ecosistemas para contrarrestar los efectos del Fenómeno del Niño, que tanto afecta al norte del país.

A su llegada, fueron recibidos por varias familias de comuneros, principalmente de la Asociación “Cruz Blanca”, quienes manifestaron su alegría por tan esperada visita. Durante el encuentro, varios comuneros como Santos Maza Juárez, Valeria Silupu Fernández, Paula Sandoval Sullón, Fiorela Martínez Imán y Percy Maza Sandoval, tomaron la palabra para agradecer a Mons. Guillermo por su visita, la primera de un Obispo a esta zona, en toda su historia de existencia. Además, manifestaron la situación que vienen atravesando desde hace varios años a causa de los litigios por la posesión de estas tierras, con grandes empresas agrícolas que se encuentran también en la zona.

El comunero Marcelino Ynga Ynga destacó que desde el año 2014 son más de 2000 familias residentes de esta zona las que vienen luchando por aproximadamente 10.000 hectáreas de territorio de las que empresas agrícolas buscan legalmente despojarlos, alegando cambios en la titulación de propiedad que no son reconocidos por los pobladores. Lamentablemente hasta la fecha, el sistema judicial peruano no ha brindado una solución definitiva a este difícil conflicto territorial.

A su turno, el abogado Carlos Rodríguez Huambachano, miembro de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), agradeció a Mons. Guillermo por este gesto de acercamiento que llena de esperanza a los pobladores de esta zona, quienes han venido haciendo, desde hace varios años, un llamado de solidaridad para todos los campesinos de San Juan Bautista de Catacaos. Por su parte, Isaac Peña Lobato, Abogado en IDL-Instituto de Defensa Legal, manifestó que ellos continuarán apoyando las acciones legales a fin de salvaguardar los derechos de los comuneros.

Finalmente, Mons. Guillermo, profundamente conmovido por los testimonios brindados, pidió perdón a los comuneros, por si ellos se habían sentido abandonados en algún momento por la Iglesia, recalcó su compromiso con la escucha atenta y el acompañamiento integral de todos los sectores de nuestra Iglesia, particularmente en Piura y Tumbes, así como su plena disposición a trabajar arduamente por el irrestricto respeto a la vida y a los derechos de los que menos tienen.

Manifestó a los comuneros presentes que los acompaña con sus oraciones y les garantizó que comenzará a trabajar en el más corto plazo en la ejecución de una mesa de diálogo, a la que convocará a todos los involucrados para poder dar fin a las situaciones que tanto dolor y pena vienen ocasionando, principalmente a los más desamparados. El equipo de Diaconía para la Justicia y la Paz, órgano del Arzobispado recientemente reactivado por Mons. Guillermo, será el encargado de acompañar concretamente a los comuneros en esta Mesa. Hizo también un claro llamado a deponer toda acción contraria a la paz y la concordia, condenó cualquier conducta violentista contra los comuneros, y por el contrario animó a que sea a través del diálogo y la concertación, la mejor manera de lograr la solución a los problemas.

(Con información del Arzobispado de Piura)