Por sexto año consecutivo, el Templo de la Compañía de Jesús de la ciudad de Huamanga acogió la celebración de la fiesta de la Virgen de Cocharcas. La festividad se inició con la novena, en la que participaron diversas familias e instituciones huamanguinas.
El lunes 7 de setiembre, víspera de la festividad, se realizó la Serenata a la Virgen, que reunió a los coros de distintas parroquias. Al día siguiente, fiesta de la Mamacha Cocharcas, se celebró la Eucaristía presidida por el P. Polinario Tanta SJ, prefecto del Templo, seguida de la tradicional procesión alrededor de la Plaza de Armas de Huamanga.

Durante su homilía, el P. Polinario destacó a María como aquella que, sostenida en la oración y la confianza en Dios, acompaña y sostiene a sus hijos en las dificultades de la vida. Al contemplar la imagen de la Mamacha Cocharcas, resaltó también el significado de María cargando a Jesús y vinculó esta imagen con la historia de Juan Sebastián Quimichi, campesino quechuahablante que, herido y desesperanzado, encontró el consejo de los padres jesuitas de dirigirse hacia Copacabana. En el camino, antes de llegar al santuario, recuperó la salud y posteriormente promovió la veneración de la imagen que sería conocida como la Virgen de Cocharcas.
“María carga a Jesús, María también carga la Cruz, pero Juan Sebastián Quimichi carga a María, a nuestra madre y a su hijo Jesús”, señaló el sacerdote, invitando a reconocer en esta historia una expresión de gratitud y fe que se ha prolongado a través del tiempo. En ese sentido, recordó cómo esta devoción, vinculada también a la historia de los jesuitas, se mantiene viva tanto en el Santuario de Cocharcas de Chincheros (Apurímac) como en el Templo de la Compañía de Huamanga, dedicado igualmente a la Virgen.
La jornada concluyó con un compartir entre los feligreses y la elección de la nueva junta directiva de la mayordomía, que tendrá a su cargo la organización de la festividad del próximo año.